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Reparar unas Garmont.

Reparar unas Garmont.

Hoy he tenido que reparar unas Garmont. Aunque casi siempre, el gran desgaste de las botas se produce en la suela. En ocasiones, el trabajo que me viene al taller, tiene qu ever con el paso del tiempo en el calzado.

Unas Garmont.

Nacida a los pies de Montebelluna (Italia), el “Silicon Valley” del calzado deportivo, Garmont lleva febricando calzado para trekking, montañismo y alpinismo desde 1964. Verdaderos especialistas con una experiencia y saber hacer en la manufactura que pocos igualan, lo que se traduce en el más innovador, funcional y de alta calidad calzado de montaña del mercado.

Hoy Garmont está presente en 45 países de todo el mundo. Esta presencia internacional les permite aprender mucho de diferentes formas de entender el calzado de montaña en diferentes países, siempre con el foco en el diseño, alta calidad y artesanía, para crear excelentes productos en cuanto a comodidad, ajuste y prestaciones. Algo que es fácil de comprobar al usar cualquiera de sus botas.

Pero por encima de esto, es importante el objetivo de Garmont de transmitir la pasión de cada amante del outdoor para romper las barreras de la vida cotidiana, de perseverar en los retos. Garmont tiene un lema para esta filosofía: “Stay wild”. Para cada persona que ama la parte activa de la vida, Garmont desarrolla calzado innovador y de calidad, caracterizado por el ADN de su propia tecnología.

La reparación.

 

Pues como comentaba, el piso de estas Garmont, estaba despegado por zonas. Tanto la entresuela como la suela. Así que el primer paso para proceder a la reparación fue quitar el piso completo.

Posteriormente limpié tanto la bota como la entresuela de EVA, para luego unirlas.

Una vez unida la entresuela a la bota, faltaba colocar el piso. En este caso se trataba de un Nepal, de la marca Vibram. Es entonces cuando comenzé a trabajar estas partes de la bota con los métodos y productos necesarios, para posteriormente tratar las superficies a unir, con los adhesivos correspondientes.

Y este es el resultado.

Como se puede ver, el resultado es más que aceptable. Es un resultado robusto, no se ve ninguna zona en la que se intuya que se pueda despegar ni zonas donde se vea fragilidad. En casos como este, el test final será la montaña. Ella será la que diga hasta que punto merece la pena reparar tus botas.

 

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