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Resolar unas Chiruca.

Resolar unas Chiruca.

Esta semana llegó otro trabajo relacionado con el trekking. Resolar unas Chiruca. Una bota con gran prestigio pero con un piso de poliuretano.

El poliuretano.

El poliuretano es un material que encontramos a menudo en las suelas de calzado casual, de monte o de seguridad. Es un material liviano, pero que tiene una caducidad, limitando su periodo de uso al estado en el que éste se encuentre tras el tiempo que haya podido pasar almacenado.

Normalmente el tiempo de vida de un calzado con suela de poliuretano puede estar entre los 5 y 6 años, siempre y cuando se haya conservado en un lugar fresco y seco sin cambios bruscos de temperatura, desde el momento de fabricación hasta el momento de la venta. No son raros los casos de suelas que se desintegran a la semana de uso por llevar demasiado tiempo almacenados en una bodega sin la refrigeración adecuada.

Existen por lo menos dos alternativas a las suelas de PU (poliuretano):

  • Suelas de TPU: Se trata de un polímero termoplástico elastómerico con una alta resistencia a la abrasión, desgaste, desgarre y bajas temperaturas.
  • Suelas de hule/caucho: También polímero, en este caso elástico, procedente de la savia de varias plantas y que tiene una durabilidad muy superior.

Por tanto la solución sería decantarse por calzado con suelas de uno de los dos materiales, pues la vida útil del mismo será mayor que con una suela de poliuretano, especialmente cuando el clima es húmedo.

De cualquier manera, es posible comprobar la fecha de fabricación de un calzado con suela de poliuretano: en la suela hay un dibujo de un reloj, el número que está en el centro indica el año y la flecha el mes de producción. Recomendamos encarecidamente no comprar calzado que lleve más de 6 meses almacenado desde su fabricación, pues éste habrá perdido sus cualidades óptimas.

La reparación.

Pues como decía, el piso y la entresuela de estas Chiruca, estaba bastante degradada.

Después de un estudio pormenorizado y con las gomas disponibles, decidimos colocarle un Vibram Bífida, pues es la que más se adaptaba a sus necesidades.

Así que, el primer paso que tuve que realizar, fue retirar el piso antiguo y la entresuela en su totalidad.

Luego, de separar el piso, tocó emparejar la entresuela y rellenar los huecos con latex SBR de una densidad similar a la de la bota. Con este proceso, la intención es respetar al máximo la amortiguación, quedando de la siguiente manera.

 

Una vez preparada la bota y el nuevo piso, comenzé a tratarlos con el procedimiento habitual. Halogenante e Imprimación, para posteriormente tratar las superficies a unir, con el adhesivo correspondiente.

Como puedes ver, el resultado es más que aceptable. Es un resultado robusto, no se ve ninguna zona en la que se intuya que se pueda despegar ni zonas donde se vea fragilidad. En casos como este, el test final será la montaña. Ella será la que diga hasta que punto merece la pena aunque yo, por la experiencia con mis clientes, recomiendo el resolado Vibram Bífida.

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